Selección noticias ECO-breves. Verano 2021

Fuente: VARIAS

España y Europa viven un posible récord de temperatura absoluta

En España se traspasó la barrera de los 45 grados Celsius de temperatura máxima en al menos 26 localidades. “La lista de récords batidos es muy extensa”, comenta Rubén del Campo, que destaca en particular dos datos obtenidos durante la jornada del sábado. En ese día, la estación de Córdoba/aeropuerto alcanzó 46,9 grados Celsius, que iguala la temperatura máxima jamás registrada en una estación de la red principal de la Aemet.

Por su parte, en Montoro se llegó ese mismo día a 47,4°C, que se trataría “del registro más alto en España”, en el caso de confirmarse ya que esa medición se hizo a través de una estación automática: “Este valor supera en una décima el registro de esa misma estación del 13 julio de 2017”, asegura.

Mientras esto sucedía en nuestro país, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) informaba de un récord de temperatura absoluta para la Europa continental. Hasta ahora, el primer puesto estaba ocupado por los 48°C registrados en Atenas el 10 de julio de 1977, aunque pueden quedar desbancados por los 48,8°C observados en Sicilia el miércoles de la semana pasada.

Geólogos advierten del riesgo de urbanizar en llanuras aluviales

El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) recuerda que mientras se siga construyendo en las llanuras aluviales de los ríos seguirá habiendo inundaciones destructivas como las que hemos visto estos días en Alemania, Bélgica y Países Bajos. Por eso, señala la importancia de elaborar y aplicar de modo restrictivo los mapas de riesgo en la planificación urbanística de pueblos y ciudades como la medida más eficaz para reducir el riesgo de inundaciones.

“La naturaleza siempre ocupa el lugar que le corresponde y, si se ha construido sobre una llanura de inundación, cuando hay un periodo de precipitaciones intensas el agua vuelve a discurrir por ese lugar. Las inundaciones son el mayor riesgo geológico que tenemos en España tanto en coste de vidas humanas como en pérdidas potenciales por daños materiales

Bruselas quiere plantar 3.000 millones de árboles dentro del plan para mejorar la situación de los bosques en la UE.

La estrategia forestal se enmarca en la batería de medidas legislativas que Bruselas quiere poner en marcha para acometer la transición ecológica. “Los bosques son un aliado fundamental en la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Funcionan como sumideros de carbono y nos ayudan a reducir los impactos del cambio climático, por ejemplo, enfriando las ciudades, protegiéndonos de las grandes inundaciones y reduciendo el impacto de las sequías”, ha señalado la Comisión Europea en un comunicado.

Los paladines de la COP25 y la COP26 piden un plan Marshall climático

La Cumbre del Clima de Glasgow (COP26) se acerca cada vez más y las organizaciones internacionales, gobiernos y empresas que van a participar ya calientan motores ante un evento que se anuncia como decisivo para intentar frenar el cambio climático. Al fin y al cabo, hace apenas dos semanas que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático confirmaba en uno de sus informes más importantes hasta la fecha que no había ninguna duda sobre el origen humano del calentamiento global ni sobre sus catastróficas consecuencias si no se reducen las emisiones de efecto invernadero. Conscientes de la situación, los paladines del clima de la COP25 y COP26, Gonzalo Muñoz y Nigel Topping, han unido fuerzas en un artículo de opinión publicado por Naciones Unidas que sirve de llamamiento a todos los actores para que intensifiquen sus esfuerzos y objetivos climáticos de cara a la cita.

“La nueva ciencia del IPCC traza las huellas de la actividad humana en los cambios climáticos, mostrando que cada grado de calentamiento hace la vida más peligrosa, mientras que cada acción la hace más habitable. Por ello, la cumbre sobre el clima de la ONU, que se celebrará en Glasgow el próximo mes de noviembre, es la última oportunidad de acertar“, aseguran en la tribuna, lamentando además que “aunque la acción climática es hoy más fuerte que nunca, todavía estamos muy lejos del futuro saludable y resiliente de cero emisiones que tenemos a nuestro alcance”.

El 73% de la población mundial teme estar cerca de un punto de no retorno climático

Los llamados “puntos de no retorno” son una amenaza que hace tiempo parecía ciencia ficción pero que cada vez es más palpable. Muchos científicos están preocupados de que la acción humana que provoca el calentamiento global esté también afectando de manera más profunda a los sistemas naturales, causando circuitos de retroalimentación en la naturaleza, como el derretimiento irreversible de las capas de hielo o el permafrost, que causarían cambios bruscos en toda la meteorología de la Tierra. Sobre todo, porque este punto de no retorno climático podría estar cerca de activarse, debido que las enormes emisiones de carbono de la humanidad no muestran signos de desaceleración, a pesar de haber pasado por una pandemia que paralizó gran parte de la actividad.

Lejos de quedarse en círculos académicos, esta preocupación científica parece haber permeado a toda la sociedad. Alrededor del 73% de la población del planeta cree ahora que el clima de la Tierra se está acercando a un punto de no retorno debido a la actividad humana, según una encuesta de opinión mundial elaborada por la organización sin ánimo de lucro Global Commons Alliance e Ipsos MORI y publicada el martes. Un resultado que demuestra el gran consenso global en torno al peligro del cambio climático, ya que el sondeo fue realizado con la ayuda de miles de personas de países del G20, en el que se encuentran representadas naciones de ingresos altos, medios y bajos.

“El mundo no camina sonámbulo hacia la catástrofe. La gente sabe que estamos asumiendo riesgos colosales, quieren hacer más y quieren que sus gobiernos hagan más”, explica el autor principal del informe, Owen Gaffney

El informe del IPCC revela la brecha política ante la realidad climática

Olas de calor, incendios, inundaciones, nevadas, huracanes… La crisis climática ya está aquí y podría ser irreversible. Esta sombría conclusión es uno de los mensajes clave del último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), elaborado por cientos de científicos en todo el mundo que despejan cualquier duda sobre la ileludible responsabilidad de la humanidad en el calentamiento global y advierten de que, con el actual ritmo de emisiones, la Tierra incrementará su temperatura en 2,7°C para finales de siglo, algo nunca visto en tres millones de años.

“Los científicos nos han estado avisando durante más de tres décadas sobre los peligros de permitir que el planeta se caliente. El mundo lo oyó, pero no escuchó. Luego el mundo escuchó, pero no actuó con la suficiente firmeza. Como resultado, el cambio climático es un problema que está aquí, ahora. Nadie está a salvo. Y está empeorando cada vez más rápido”, ha asegurado en un comunicado la secretaria ejecutiva de ONU-Medio AmbienteInger Andersen. Y es que, a pesar de la multiplicación de compromisos climáticos en los últimos años y el aumento de la concienciación social y política, aún estamos como planeta muy lejos de lograr la ambición necesaria en cuanto a la reducción de nuestras emisiones de efecto invernadero.

La prueba más evidente de esta brecha política entre compromisos y realidad nos llegó el pasado 31 de julio, fecha en la que vencía el plazo límite para la presentación de las contribuciones determinadas a nivel nacional (CDN) nuevas o actualizadas de cada país, que deben ser incluidas en un informe de síntesis de la ONU que se publicará a finales de este año, antes de la COP26. En concreto, estas CDN son esenciales porque contienen los planes nacionales de cada país para hacer frente al cambio climático y constituyen el balance más completo y preciso de la acción climática a nivel mundial, pero poco más de la mitad de las Partes (58%) han cumplido con el plazo de corte.

El sexto Informe del IPCC constata que el clima ya ha cambiado

El informe, preparado por el Grupo de Trabajo I del IPCC, proporcionará la comprensión física más actualizada del sistema climático y el cambio climático, reuniendo los últimos avances en la ciencia del clima y múltiples líneas de evidencia. Para ello ha contado con 721 científicos de todo el mundo, entre los que se seleccionaron 17 españoles, además, el informe recoge referencias de más de 14.000 artículos científicos.

El informe, lejos de tibiezas. parece que nos mostrará la evidencia de que el clima ya ha cambiado, que su impacto ya está aquí y las peores consecuencias son inminentes, porque la ciencia ha constatado que estamos a punto de sobrepasar el límite en el aumento de la temperatura promedio global de 1.5ºC del acuerdo de París, y dirigirnos a un escenario cercano al aumento de 2ºC. El resumen técnico filtrado señala que “la vida en la Tierra puede reponerse de un cambio climático mayor evolucionando hacia nuevas especies y creando nuevos ecosistemas….la humanidad no puede hacerlo”.

La ciencia física evidenciará en este informe que el clima ya ha cambiado. Mientras el aumento de las temperaturas promedio desde mediados del siglo XIX alcanza 1,2ºC, los efectos ya son graves y serán cada vez más violentos, incluso si se detienen las emisiones de CO2.

El deshielo lleva al borde del colapso a una vital corriente oceánica

El cuarto informe de evaluación del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) introdujo el concepto de los tipping points, o puntos de inflexión, es decir, umbrales que si son traspasados desencadenan una transición irreversible hacia otro estado. En el caso del cambio climático, un estudio del 2019 definió hasta 14 puntos que podrían propiciar cambios a grandes escalas y, como consecuencia, alteraciones sustanciales en los sistemas humanos y naturales.

Sin embargo, esos 14 son solo la punta del iceberg. Desde el momento en que nacieron, los expertos no han parado de establecer nuevos puntos de inflexión que, incluso en el momento de analizarse, estaban a punto de traspasarse.

Uno de estos últimos es la circulación de vuelco meridional del Atlántico (AMOC), un importante sistema de corrientes oceánicas que transporta aguas superficiales cálidas hacia el Atlántico norte y que en los últimos 1.600 años ha ido aminorando su velocidad. El problema, es que esa velocidad ha disminuido ahora bruscamente, apuntando hacía un callejón sin salida con catastróficas consecuencias. El AMOC se caracteriza por dos estados: un modo fuerte, que es el que se ha observado hasta ahora, y otro más débil y lento, que es al que se está acercando el AMOC de forma abrupta debido a los cambios en los océanos. Los datos muestran que el aumento de las temperaturas puede hacer que el AMOC cambie abruptamente entre estados durante una a cinco décadas.

De acuerdo con el estudio publicado en Nature donde se han mostrado estos hallazgos, la alteración en la distribución de energía y nutrientes que realiza el AMOC podría afectar negativamente en los sistemas meteorológicos y la ecología en Europa y América, amenazar las masas de hielo o aumentar el nivel del mar en algunas regiones del mundo.

La complejidad del sistema AMOC y la incertidumbre sobre los niveles de calentamiento global futuro hacen imposible pronosticar la fecha de cualquier colapso por ahora. Del mismo modo, esas compleciones también ocultan las verdaderas razones por las que el AMOC se está frenando, aunque cada vez hay más evidencia de que el aumento de la escorrentía del hielo derretido está alterando la salinidad y la temperatura de una manera que efectivamente frena todo el sistema.

España reduciría sus emisiones un 21% secuestrando CO2 bajo tierra

Capturar y almacenar bajo tierra grandes cantidades de dióxido de carbono, principal responsable del cambio climático, podría reducir en un 21% las emisiones a la atmósfera de ese gas de efecto invernadero que se hacen desde España. Esa es la principal conclusión de un estudio internacional publicado este lunes, en el que han participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Barcelona. En concreto, sus autores proponen impulsar el desarrollo en España de los procesos de captura y almacenamiento de dióxido de carbono mediante una estrategia que han denominado “Hubs and Cluster”.

El “hub” o centro principal estaría formado por un grupo de emisores de dióxido de carbono cercanos, mientras que el clúster o grupo de empresas estaría constituido por ese grupo de fuentes más un almacén subterráneo apropiado para sus emisiones, han apuntado los investigadores, que han publicado los resultados de su investigación en la revista “Applied Energy”.

España emite más de 300 millones de toneladas de dióxido de carbono al año

España se enfrenta al reto de eliminar los más de 300 millones de toneladas de dióxido de carbono que produce cada año para poder mitigar los efectos del cambio climático y para poder alcanzar los objetivos de descarbonización suscritos en los Acuerdos de París se requieren, entre otras medidas, devolver dióxido de carbono al subsuelo mediante operaciones de captura y almacenamiento, observa el investigador Juan Alcalde, del instituto Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC), en una nota de prensa difundida por el CSIC.

Madrid cae ocho puestos del ranking de calidad de vida de ‘Monocle’ por la contaminación

La capital de España ha sido penalizada por la revista Monocle —que publica cada año un ranking sobre la calidad de vida en las ciudades del mundo— por su contaminación atmosférica y por las medidas que el Ayuntamiento ha tomado en relación al tráfico en la ciudad.

Algunas políticas del Ayuntamiento que dirige Martínez-Almeida como el desmantelamiento de Madrid Central, supusieron que Madrid se convirtiera en la primera gran ciudad europea en dar un paso atrás en la adaptación de zonas de bajas emisiones.

En concreto, Madrid ha pasado del puesto número 8 en 2019 —el ranking no se publicó en 2020 por la pandemia—, al puesto 16 este 2021. Una clasificación donde se adelantan otras ciudades como Copenhague, Lisboa, Helsinki, Múnich o Viena, que están por encima de la capital española.