Así es la revolución energética que pretende el Gobierno para crear 300.000 empleos al año y aterrizar la “recuperación verde”

Fuente: INFOLIBRE

¿Cómo se articula exactamente esta salida medioambiental? El Plan del Ejecutivo pasa por una inversión masiva en renovables, fomentar la rehabilitación de viviendas y abaratar la factura de la luz. El Plan Integrado de Energía y Clima pretende, así, crear cientos de miles de empleos al año. Uno de sus autores defiende que la estimación sigue vigente a pesar de la pandemia

La “recuperación verde” ha pasado de ser una idea solo ligeramente sugerida por algunos representantes políticos a ganar hechuras de consenso no solo en España, con un documento firmado tanto por el PP como por Unidas Podemos, sino en la Unión Europea. Sus defensores aseguran que la salida de la crisis generada por el covid-19 tiene que tener en cuenta criterios medioambientales, de lucha contra la crisis climática y de protección de una biodiversidad cuya pérdida está relacionada con la frecuencia e intensidad de las pandemias. El Gobierno presentó hace unas semanas la Ley de Cambio Climático con este nuevo paradigma en mente: combatir el calentamiento global y adaptarnos a sus efectos no es un gasto a fondo perdido, sino que genera más empleo y bienestar y reduce las desigualdades.

Pero, ¿cómo? ¿Cómo se articula exactamente esta recuperación con criterios medioambientales? ¿De qué manera tienen relación la acción climática y la terapia a seguir para recobrarse del golpe del coronavirus? La respuesta tiene mucho que ver con la revolución energética que propone el Gobierno tanto en la Ley de Cambio Climático, propuesta de reforma eléctrica incluida, como con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec), el documento que España remitió a Bruselas con sus planes para transformar el sistema energético de 2021 a 2030 para poder cumplir con los objetivos de implantación de renovables y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

En un documento anexo al Pniec, elaborado por el Ministerio de Transición Demográfica y Reto Demográfico y titulado Impacto económico, de empleo, social y sobre la salud pública del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, el Gobierno calcula que sus planes generarán “entre 242.000 y 348.000 empleos al año”. Lo hace sobre un modelo matemático llamado Denio, y que permite inferir el efecto sobre la población de determinadas medidas políticas y económicas. Los sectores que más se beneficiarían de este impulso en cuanto a creación de puestos de trabajo serían los del comercio y reparación, seguidos por la industria manufacturera y la construcción: y los que menos, el sector del agua, el saneamiento y los residuos y el propio sector energético, en el que aun así se crearían 1.700 empleos nuevos cada año, contando los que se pierden por la transición energética. Las únicas que obtienen una pérdida neta de empleo son las industrias extractivas (-700 puestos) derivado de la reducción de la actividad en la extracción de carbón.

Para lograrlo, el Gobierno defiende una inversión masiva en el sector eléctrico, sobre todo en la implantación de energías renovables, de la cual 190.511 millones de euros vendrían del sector privado y 50.900 millones de euros del público. Pero también destaca las ayudas que el Gobierno prevé, tanto de fondos nacionales como europeos, al ahorro y la eficiencia energética. Es por eso que la construcción saldría beneficiada de la transición, y no por la fórmula de los pelotazos urbanísticos implantada en otras épocas y que ahora amaga con volver. Las reformas necesarias en las casas para adaptarlas, y que sufran menos el calor en verano y el frío en invierno, generarán nuevas oportunidades en este ámbito, prevé Transición Ecológica. Además, se verán beneficiados a la hora de levantar las infraestructuras necesarias para la electrificación del transporte: hay que construir prácticamente desde cero una red de recarga si el país pretende llegar a sus objetivos.

A medio plazo se generarán empleos, además, de forma indirecta, fruto del ahorro en la factura energética producto de la mejora de la eficiencia, de la reforma anunciada y de la entrada de más renovables en el mix. Son cifrados por el Gobierno en “hasta 14.000 empleos/año en 2021 y hasta 118.000 empleos/años en 2030”.

Sin embargo, el documento se elaboró en enero de 2020, cuando aún no estábamos ni cerca de imaginar lo que se nos venía. Es pertinente cuestionar si las cifras son vigentes. Si el cálculo daría el mismo resultado en un contexto de pandemia y recesión global, y si las empresas seguirán dispuestas a poner sobre la mesa el dinero necesario. El investigador Mikel González, del Centro Vasco de Cambio Climático (BC3, siglas en inglés), que colaboró con el Ministerio en la creación del informe, cree que la estimación sigue siendo válida. “Tanto desde la UE como desde el Gobierno de España, las señales que se reciben es que las politicas van a ir por una senda de recuperacion verde e inclusiva. Y recientemente Von der Leyen ha recordado la idea de que el Green Deal va a ser la palanca económica. Los fondos europeos que ya se van conociendo tienen esa etiqueta de verdes“.

Y con respecto a las inversiones privadas, el 80% de lo movilizado según el Plan, González cree que “las grandes compañías están diciendo que ellas están dispuestas a invertir una gran cantidad de dinero. Eso sí, piden un marco estable“. Para el investigador, el reto está en “identificar” las medidas del Pniec que más a corto plazo pueden atraer dinero y, por lo tanto, empleos. “Hay una oportunidad de acelerar la transición energética” en este escenario, defiende. Eso sí, espantando las “tentaciones” de “relajar algunas normativas ambientales”, como están haciendo algunas comunidades, o de “apostar por sectores del pasado en vez de por sectores del futuro”.

Propuestas para la reconstrucción

Tanto el Pniec como la Ley de Cambio Climático son líneas maestras, ha repetido el Gobierno una y otra vez. Sin ánimo exhaustivo. El día a día de la transición ecológica y energética se irá construyendo decreto a decreto, estrategia tras estrategia, subasta a subasta, ley a ley. Pero el Ejecutivo tiene muchas propuestas en las que fijarse a la hora de convertir sus objetivos en realidad. Por ejemplo, la Fundación Renovables publicó este martes Lecciones aprendidas para salir de la crisis, un informe en que compara de manera exhaustiva cómo se respondió a la crisis económica iniciada desde 2008 en el sector energético y cómo evitar cometer los mismos errores. Lo acompañan de una surtida galería de propuestas concretas para convertir la recuperación verde en realidad.

Destaca su defensa férrea del autoconsumo. No solo por el obvio ahorro del usuario una vez amortiza la inversión inicial, o por el impacto beneficioso en la reducción de emisiones tanto contaminantes como de CO2: también por su capacidad de generar empleo. “Diversifica y propicia la aparición de nuevos agentes del sector energético“, explican: en referencia directa a los miles de instaladores que se necesitarían en una futura revolución de esta generación distribuida de electricidad. “El tamaño de las instalaciones es el idóneo para favorecer la actividad de las pymes”. La Fundación Renovables propone un paquete legislativo que elimine más trabas burocráticas, baje los impuestos a los consumidores, implante una “retribución justa” de todos los excedentes vertidos a la red y fomente el almacenamiento en baterías. Tras la derogación del impuesto al sol se han dado muchos pasos, pero aún no los necesarios, consideran.

Desde las posiciones políticas cercanas al Green New Deal se llevan años sugiriendo iniciativas políticas para crear empleos verdes y de calidad. El antropólogo y experto en transición ecosocial Emilio Santiago reconoce que, a corto plazo, y dado el escaso margen que otorga la pandemia para la reconstrucción, lo que más sentido tiene es “la aplicación ambiciosa del Pniec” en su vertiente de inversión masiva en renovables. Pero sin olvidar “la rehabilitación energética de las viviendas”, que para Santiago es una manera rápida y sencilla de crear trabajos relacionados con la acción medioambiental, y todos los puestos que generaría la aplicación real de una economía circular que palie las montañas de basura que genera día a día nuestra gestión de residuos. “La economía circular es la gran olvidada” de la transición, explica.

A largo plazo, la reconversión industrial dará más empleos de los que quitaaunque en la actualidad el cierre de Nissan evidencie todo lo contrario, explica Santiago. “Son cosas que no podremos verlas para este año. Si queremos tener una recuperacion basada en el empleo verde podemos hablar de la generación de una industria de baterías de litio, por ejemplo”, pero eso no va a estar para mañana. Y apunta también al mundo rural: “No va a haber ningún Green New Deal que pueda generar un volumen muy alto de empleo si no se enfoca desde lo rural. La agroecología y la reforestación tienen un enorme potencial de generación de empleo”. El experto defiende políticas públicas proteccionistas, que defiendan la generación de alimentos de proximidad, cultivados y consumidos aquí, con un impacto mucho menor de emisiones. La legislación supranacional actual, como la Política Agraria Común (PAC) o los tratados de libre comercio, van justo en la dirección contraria, lamenta.

¿Y cómo se paga?

El Pniec original prometía no saltarse el límite del déficit: aseguraba que el gasto público sería inferior a los ingresos de las arcas del Estado mediante la reforma eléctrica y los nuevos impuestos medioambientales, como la recientemente anunciada tasa a los envases de plástico. Ahora todo ha cambiado, muchas partidas de emergencia no pueden esperar y el Ejecutivo ha emprendido el camino del endeudamiento. Por lo que es difícil saber si se cumplirán las promesas. La Ley de Cambio Climático dictamina que más del 20% de los Presupuestos deben destinarse a la lucha contra el calentamiento global, pero el propio texto dicta a dónde hay que mirar. “La cantidad final, que será equivalente a la que se acuerde en el Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea, será en cualquier caso superior a la anteriormente fijada (20%)”.

El Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea establece los límites de gasto del club comunitario a largo plazo y el correspondiente al periodo 2021-2027 ya se está negociando. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró en el Congreso el pasado miércoles que esperaba que se alcanzara un acuerdo en algún momento del mes de julio. Además de sentar las bases de la reconstrucción, un debate en el que aún hay posiciones enconadas entre el Norte y el Sur, se espera que se dictamine cómo de ambiciosa, en cuanto al dinero necesario, será la transición ecológica del viejo continente. 

En ese sentido, el pasado martes una coalición de 700 representantes de la sociedad civil de la UE de los 27 estados miembros, incluyendo científicos de alto perfil, jóvenes activistas climáticos, sindicalistas, economistas, empresarios, artistas y ONG, así como eurodiputados y políticos de seis familias políticas europeas, hicieron un llamamiento a un Pacto Europeo por el Clima y el Empleo. El documento incluye propuestas tangibles para financiar la recuperación verdeConsideran que la financiación propuesta en el Acuerdo Verde de la Comisión Europea es “demasiado baja, entre dos y diez veces demasiado baja, y demasiado vaga para garantizar su éxito”, ya que en 2017 el Tribunal de Cuentas europeo ya declaró en 2017 que era necesario movilizar 1.115 billones de euros cada año, a partir de 2021, para reducir las emisiones al ritmo de los objetivos marcados. Y la capacidad crediticia que se fija en el Green Deal de Van der Leyen se queda en los 16.000 millones por año para 2025.

“Un verdadero Acuerdo Verde a la altura de la urgencia”, consideran, no solo debe invertir en energías limpias, también desinvertir en energías sucias. También defienden tasar el queroseno que utilizan como combustible los aviones y un Pacto para el Clima y el Empleo que, “en lugar de alimentar la especulación”, cree puestos de trabajo verdes en toda la Unión Europea. Añaden, además, que “un impuesto europeo del 5% sobre las ganancias de las grandes empresas, modulado de acuerdo con su huella de carbono, generaría 100.000 millones de euros para alimentar un verdadero Presupuesto” que esté a la altura.

“La transición ecológica no es solo una obligación moral, una cuestión de supervivencia, sino también la oportunidad para que Europa se reinvente. Queremos una transición feliz, que genere millones de empleos decentes y que no suponga una carga para los más vulnerables”, concluyen.